La seguridad contra incendios en establecimientos industriales está regulada de forma específica en España a través del RSCIEI, el Reglamento de Seguridad contra Incendios en los Establecimientos Industriales. A diferencia del CTE DB SI, que aplica a edificios de uso general, el RSCIEI responde a las particularidades propias del entorno industrial: cargas de fuego elevadas, grandes superficies, almacenamiento de materiales combustibles y procesos con riesgo añadido.
En 2025 este reglamento ha sido actualizado. El Real Decreto 164/2025 deroga el anterior de 2004 e introduce cambios relevantes en protección pasiva, sectorización, resistencia al fuego y coordinación con el CTE y el RIPCI. Cualquier proyecto nuevo de establecimiento industrial debe ajustarse ya a esta versión.
Qué regula el RSCIEI
El reglamento establece las condiciones que deben cumplir los establecimientos industriales para prevenir incendios y, cuando no es posible evitarlos, limitar su propagación y facilitar su extinción. Su ámbito de aplicación incluye naves de producción, almacenes, talleres, servicios auxiliares y, desde la actualización de 2025, también instalaciones como minialmacenes o carpas textiles con estructura portante.
Para cualquier establecimiento industrial de nueva construcción, o que amplíe, reforme o cambie de actividad, es obligatorio presentar un proyecto firmado por técnico competente ante el órgano autonómico correspondiente, que acredite el cumplimiento del reglamento.
Tipos de establecimiento industrial según el RSCIEI
Una de las clasificaciones más importantes del reglamento es la que distingue los establecimientos según su configuración y relación con el entorno edificado. Esta clasificación condiciona directamente los requisitos constructivos y de protección pasiva exigibles.
El tipo A corresponde a establecimientos industriales ubicados dentro de un edificio que alberga también otros usos no industriales. Es el caso habitual de una nave en planta baja con oficinas u otros negocios en las plantas superiores. Al compartir estructura y elementos comunes con otros usos, las exigencias de compartimentación y resistencia al fuego son especialmente estrictas.
El tipo B agrupa los establecimientos que ocupan un edificio propio pero que están adosados o a menos de tres metros de otro edificio o sector de incendio. Es la situación más frecuente en polígonos industriales con naves adosadas. Aquí la protección de las medianerías y las franjas cortafuegos cobran especial relevancia.
El tipo C incluye los establecimientos que disponen de un edificio completamente independiente, con una distancia superior a tres metros respecto a cualquier otro edificio o límite de parcela. Al no compartir estructura ni cerramientos, permite mayor flexibilidad en algunos requisitos, aunque la sectorización y la resistencia al fuego siguen siendo obligatorias en función del nivel de riesgo.
Esta clasificación por tipos no es solo una categoría administrativa. Define qué soluciones de protección pasiva son necesarias, con qué resistencia al fuego deben ejecutarse los elementos constructivos y cuáles son los límites máximos de superficie por sector de incendio.
Nivel de riesgo intrínseco
Además del tipo de establecimiento, el RSCIEI clasifica cada sector de incendio según su nivel de riesgo intrínseco, que se calcula en función de la carga de fuego ponderada y corregida. Este nivel puede ser bajo, medio o alto, y determina los requisitos de compartimentación, resistencia al fuego de la estructura y dotación de sistemas de protección activa.
Con el nuevo RSCIEI 2025 las superficies máximas de sector se han revisado al alza en algunos casos y las exigencias de resistencia al fuego se han endurecido, especialmente para establecimientos de riesgo alto y configuraciones tipo A y B.
Protección pasiva y protección activa: dos patas del mismo sistema
El RSCIEI organiza las medidas de seguridad en torno a dos grandes bloques.
La protección activa agrupa los sistemas de detección, alarma y extinción: detectores, rociadores, extintores, bocas de incendio equipadas. Son los elementos que intervienen una vez que el incendio ya se ha declarado.
La protección pasiva actúa desde la propia construcción del edificio. Su función es limitar que el fuego se propague de un sector a otro y mantener la estabilidad de la estructura el tiempo suficiente para evacuar y actuar. Incluye soluciones como la sectorización mediante compartimentación, la ignifugación de estructuras metálicas, el sellado de instalaciones que atraviesan elementos resistentes al fuego, o las franjas cortafuegos en fachadas y cubiertas.
Con el nuevo RSCIEI 2025 las exigencias en protección pasiva se han endurecido: se aumentan los requisitos de resistencia al fuego de los elementos constructivos y se exige mayor coherencia entre los sistemas pasivos y activos del edificio.
Inspecciones y obligaciones del titular
El RSCIEI establece un régimen de inspecciones periódicas que deben llevarse a cabo por Organismos de Control Acreditados (OCA). Durante estas inspecciones se verifica que no se han producido cambios en la actividad, ampliaciones no declaradas o modificaciones que afecten a la clasificación del establecimiento.
Además, si se produce un incendio que paralice la actividad más de 14 días, que cause daños materiales superiores a 30.000 euros o que genere lesiones que requieran atención médica externa, el titular tiene la obligación de comunicarlo al órgano competente de su comunidad autónoma en un plazo máximo de 15 días.
Cómo puede ayudarte CISA
Cumplir con el RSCIEI no es solo una cuestión documental. Detrás de cada proyecto hay decisiones técnicas concretas: qué solución de protección pasiva es la más adecuada, cómo se sectorizan los espacios, qué resistencia al fuego necesita la estructura. En CISA llevamos años ejecutando este tipo de soluciones en naves industriales, centros logísticos y edificios de uso mixto, con pleno conocimiento de los requisitos normativos vigentes. Si tienes un proyecto en marcha o una instalación que necesita adaptarse al nuevo RSCIEI 2025, podemos ayudarte.